12.8.15

ETC 2015, parte I: Del viaje y la organización

Después de unos días de margen y descanso desde que finalizara el ETC, es el momento de revisar y comentar qué cosas ha habido buenas, y cuáles malas, en esta pequeña friki-odisea. Es importante diferenciar lo que es la organización de lo que es el torneo en sí, y por eso prefiero separarlos en distintos posts. 

Reloj astronómico de Praga, visita obligada sin duda
El viaje fue bastante sencillo, a diferencia del desastre del año pasado, gracias a Alitalia. Vuelos de ida y vuelta en horarios razonables en Iberia, con la ventaja de haberlos comprado hacia ya tiempo, con el consiguiente ahorro, al saber las fechas en las que se disputaría el ETC. Creo recordar que a una semana del viaje habían incrementado su coste ¡un 50%! 

Al llegar a Praga, y gracias al trabajo previo de documentación del Galgo, nos movimos con suma facilidad, sacando un bono/tarifa plana de 72 horas para usar el tranporte sin límite, y en apenas una hora estábamos llegando al hotel Belvedere, un 4 estrellas con algunas carencias.

Moverse en Praga en bastante sencillo si se controlan los nombres de las estaciones clave de Metro y se tiene un mínimo de orientación espacial. Con el tranvía llegábamos en menos de 10 minutos al centro y desde ahí se puede visitar el 85% de todo lo visitable en la ciudad. Vamos, que en un fin de semana has visto todo lo importante. El reloj astronómico y su plaza, el cementerio judío, el puente de Karlow... 

Todo esta a 5-10 minutos 'no madrileños' de distancia. Con todo, la ciudad gana muchos enteros de noche, y también es recomendable hacer un viajecito en uno de los varios barcos/restaurantes que hay. Eso sí, si se es aracnofóbico, no se puede ir a Praga. La ciudad está repleta de telarañas, con bichos bien gordos en ellas, ya que creen que matarlas da mala suerte. Os invito a buscar en Google "arañas de Praga" y que disfrutéis de la lectura y las fotografías.

Todo lo bueno y bonito de la ciudad, arañas aparte, no compensó el desastre de organización. 

Todo empezó muchos meses atrás. Tras ser elegidos como organizadores, desaparecieron por completo durante no pocos meses del principal canal de comunicación del ETC, el foro de Warhammer. La gente, como no podía ser menos, tenía sus preguntas, sus dudas, sugerencias... y nadie respondía. La única respuesta que hubo en un tiempo fue, más o menos, que estaban muy liados y que no podían responder en ese momento. Extraño cuando menos.

Vista panorámica (hecha a pulso con el móvil) del torneo. En primer plano, la parte de FoW
A un mes vista, ¡un mes tras más de un año! ya empezó a fluir la comunicación. Empezó a moverse la web, que a la postre ha sido totalmente inútil, y empezaron a moverse los equipos y la organización, que de repente un día, con nocturnidad y alevosía, puso en la página de Facebook del torneo que por una serie de errores de cálculo el coste del torneo se aumentaba en 6.000€, entre otras cosas porque no habían contado con el IVA. ¡6.000€! 

Aquella semana ardió Roma, tanto el Facebook como el foro de Warhammer, ya que en los presupuestos que colgaron había conceptos entre absurdos, extraños y algunos que rozaban la tomadura de pelo a la cara. Querían pagar por fotógrafos, cuando en el evento iba a haber no menos de 900 smartphones, querían pagar por cargos duplicados, cargos innecesarios, una aplicación para duplicar el control de resultados a través de móvil de uso obligatorio, un sistema de livestream que nadie seguramente vería (por 1.200€ la gracia) ... Y eso sin contar lo del IVA, que a la gente le quemó definitivamente. 

Esto costaba 4€ en la calle... ¡y habríamos matado
por tener una comida así durante el evento!
Al final, y tras una reunión con los presidentes del ETC, la situación se recondujo y se rebajaron costes y tensiones. La mayoría de equipos de FoW nos negamos a usar esa aplicación, y al final el único sobrecoste que pagamos fueron 5€ cada uno. 

Pero, con todo, lo peor estaba por llegar. El recinto, el clásico recinto ferial, no tenía aire acondicionado operativo. Imaginad mil personas, la mayoría de ellas hombres veteranos y muchos bastante hermosos y no a lo que belleza se refiere, jugando, comiendo, charlando de 9 de la mañana a 7 de la tarde, en agosto, en un recinto así. Y por si fuera poco la comida volvió a ser nefasta. El primer día, higaditos y unas patatas revenidas. Ni un postre, ni siquiera una botella de agua para acompañar. Tampoco había ni una triste fuente de la que beber, o te ibas al baño o pasabas por la caja del puesto de bebidas. 

Las mesas este año fueron mejores que el pasado, pero si lo fueron fue por el esfuerzo que hizo la comunidad, Yllanes incluido, en llevar su escenografía de casa y hacer cosas aceptables. Si no, habríamos tenido las mismas mesas mustias que el año pasado. Y gracias a dios que fueron varios equipos experimentados los que las montaron con cierto criterio, porque si llegan a ser voluntarios "a sueldo" sin idea de lo que puede suponer en una partida, el desastre habría sido épico. Lo único en lo que funcionó la organización fue en la recogida, en la que además colaboraron los jugadores de FoW y que en menos de una hora ya tenían todo empaquetado. Lo que tampoco es que sea para sacar mucho pecho, ¡seamos sinceros!